ILMU'L H̱ÂL
204 Allâh) en voz alta mientras se camina detrás del ataúd y sentarse antes que el ataúd sea puesto en el suelo. La tumba debe ser cavada a una profundidad equiva- lente a la mitad de la altura del cuerpo y de un ancho y largo como sea conveniente para el cadáver. Es mejor cavar la tumba profunda. Al terminar el proceso de exca- vación, se hace un “Lahd” si el suelo es duro; es decir, un nicho al fondo de la tumba en el lado de la tumba que está en dirección a la Qiblah, en el cual el cadáver se ubicará. El cadáver es bajado a la tumba desde la direc- ción de la Qiblah. La persona que ubica el cuerpo dentro de la tumba lo pone sobre su costado derecho haciendo que su rostro enfrente la Qiblah. Mientras tanto, recita lo siguiente: “ Bismillâhi wa ʻ alâ millati Rasûlillâhi ”. Luego, los nudos de la mortaja, en la parte de la cabeza y los pies, son desatados. Se ponen sobre el “Lahd” ladrillos de adobe o tablas de madera para que así la tierra no caiga sobre el cuerpo. Luego, la tumba es llenada de tierra. La parte externa de la tumba se moldea como si fuese la joroba de un camello deján- dole una altura tal que se pueda notar que se trata de una tumba. Una tumba no debe ser alargada ni cuadrada. No es objetable el inscribir un trozo de piedra y ubicarlo sobre la tumba en caso de que la marca de la tumba pu- diese desaparecer. Es Makrûh (reprobable) enterrar un cuerpo dentro de una casa, ya que esta práctica en parti- cular está reservada para los Profetas ‘Alayhimu’s-Salâm . No
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